La factura eléctrica tiene más partes de lo que parece. La mayoría mira el total, lo paga y a otra cosa. Pero hay decisiones concretas que puedes tomar si entiendes qué estás pagando.
El término de potencia
Es lo que pagas solo por tener la luz conectada, aunque no gastes nada. Se calcula según los kilovatios contratados. Si tienes 5,75 kW contratados y tu consumo habitual no supera los 3 kW, estás pagando por más del doble de lo que necesitas. Esto pasa mucho en pisos donde se instaló cocina de inducción o recarga de coche eléctrico y luego no se usó.
El término de energía
Es lo que pagas por lo que consumes. Si tienes tarifa con discriminación horaria, el precio varía según la hora. Las horas baratas son de madrugada, fines de semana y festivos. Poner la lavadora a las 10 de la noche en día laborable sale al precio máximo. Programarla a las 2 de la madrugada o el sábado, al mínimo.
Los cargos fijos
El impuesto sobre la electricidad, el alquiler del contador y el IVA pueden sumar entre el 25 y el 30% de la factura. No son negociables, pero conviene saber que están ahí.
Qué puedes ajustar
Si el término de potencia representa más de la mitad de tu factura, tienes potencia de sobra contratada. Pedirle a tu comercializadora una bajada de potencia no cuesta nada y tarda unos días. En pisos normales, bajar de 5,75 kW a 3,45 kW puede ahorrar entre 8 y 15 euros al mes.